Una fábrica de helados de Tucumán con venta mayorista tenía un problema conocido: los clientes escriben a toda hora — el kiosco que se quedó sin stock un domingo, el salón que arma el pedido de la semana un martes a las 23 — y casi siempre preguntan lo mismo: precios, presentaciones, cómo pedir.
Responder tarde tiene costo real: el mayorista que no consigue respuesta le compra al que sí contesta.
Qué se armó
Un asistente con inteligencia artificial conectado al WhatsApp del negocio, entrenado con su información real: la lista de precios mayorista vigente, las presentaciones, las zonas y los días de reparto. Responde en el tono de la marca, toma el pedido completo y le avisa al equipo cuando hay un pedido nuevo, una consulta fuera de su alcance o un reclamo.
El equipo ve todas las conversaciones desde un panel: puede mirar, intervenir o responder directamente en cualquier momento. El asistente no atiende «en lugar de» — atiende primero, y las personas entran cuando suman.
Qué cambió
- Los pedidos mayoristas se toman a cualquier hora, completos y sin idas y vueltas.
- Las preguntas repetidas (precios, presentaciones, reparto) dejaron de consumir el tiempo del equipo.
- Nada se pierde: cada conversación queda registrada y visible en el panel.
Y un detalle que importa: el agente trabaja con topes de uso, así el gasto está siempre bajo control. Si se alcanza el tope, pausa — y el WhatsApp sigue funcionando como siempre.
¿Sirve para tu negocio?
Si tus clientes te escriben a toda hora y las preguntas se repiten, probablemente sí. Mirá cómo funciona el servicio de Agentes de Atención con IA — o mejor: contanos tu caso y te decimos con honestidad si aplica.